viernes 9 de octubre de 2009

Creo que mis ojos me engañan

Creo que mis ojos me engañan

Mis ojos me engañan al ver las cosas, dígamos que mis ojos junto con mi cerebro (pensamientos). Las cosas aparentan miles de situaciones y me producen pensamientos que me llevan a una percepción, a un juicio. Si veo un horizonte de mar, me tranquiliza, me da paz. Si observo el tráfico entre la avenida insurgentes y reforma, me parece estresante y mi cuerpo reacciona según lo que pienso. Si me compro un vestido nuevo, la euforia de tenerlo me hace tener un cierto placer al pensar en donde y como lo voy a usar, lo que transmitiré con esa prenda a los demás. Si una persona cercana y querida muere, mis pensamientos me dictan que es una situación desgraciada y que no podré superar semejante tristeza (aunque la muerte sea algo tan natural como la vida misma, y es a ella a la que todos nos dirigimos, pero este es otro tema aparte), imagina por favor conmigo cada una de estas situaciones, incluso construye en tu mente olores, colores, texturas, caras de personas o lo que se necesite para transportarnos a un momento similar.

Me doy cuenta que podemos trasladarnos de la gloria a el sufrimiento, de la pena al éxtasis, del estrés a la paz. ¿Pero cómo?, si yo sigo aqui sentada en un café de 5 por 5 de área y aparte mi bebida ya se enfrió. Hace poco ví un video (My stroke of Insight ) que afirmó en mi lo que sospechaba, todo lo que nos creamos se elabora en una red de pensamientos, conocimientos y condicionamientos ya adquiridos. ¿Cuántas veces saliendo de vacaciones nos encontramos en un aeropuerto en medio de mucha gente, con equipaje de mano cargando, sentados en una silla de espera (que por cierto son todo menos cómodas) y ya nos sentimos relajados por que sabemos que desde ese momento que estamos en libertad, tenemos la expectativa del destino que nos espera y de todo lo que vamos a dsifrutar?

Nuestra mente es el codificador de toda esta realidad e inconscientemente obedecemos a sus percepciones, tratamos a este importante órgano como un ente separado de nosotros y que funciona en automático y por ende nosotros funcionamos en automático, nos dejamos guiar por la red de conocimiento ya establecida y dificilmente nos frenamos al momento de percibir estos mensajes.

Frenar la inercia significa un gran esfuerzo y desprendernos de lo que creemos que somos, es una tarea dificil y desconocida para muchos de nosotros. Pero si empezamos a vivir con ojos abiertos y mente vacía de conocimiento, es decir, olvidamos lo que hemos aprendido y nos dedicamos a observar el momento si percepciones falsas, sin juicios, nos abrimos a un mundo donde todo puede suceder, donde en cada paso se encuentra una posibilidad inmensa de nuevas experiencias, si tomamos el mando del cerebro y lo callamos para desglozar poco a poco lo que tus ojos están captando, sabremos que ese momento no es parte de la rutina, sino es único e irrepetible aunque hallas vivido mil veces un lunes por la tarde en el trabajo con los mismos compañeros y las mismas tareas.

Estamos al mando de nuestro cuerpo, estamos al mando de nuestra salud mental, estamos al mando de nuestra vida, somos un piloto que sabe caminar, comer, pensar y relacionarse, con todo esto podemos apreciar la realidad y exponenciar la fuerza que representa cada momento.

Un par de ejemplos prácticos en la vida son: observa el trabajo que tienes, tienes que saber que estás ahi por que tú te has conducido hasta ahi, y de ti depende hacer cosas extraordinarias (osea fuera de lo ordinario) para crecer en él, sino existe posiblidad de hacerlo, podemos pensar que estamos en el lugar equivocado y dirige a tu mente y cuerpo a otro trabajo donde estén abiertas estas puertas.

Si estás en casa cons tu hijos, observa, aprende y transforma el momento en experiencias enriquecedoras en conjunto con ellos y así mismo piensa que tu necesitas tu espacio para empezar a realizar lo que siempre has querido hacer, pero disfruta el camino hacia ello, no esperes que la felicidad llegue cuando lo logres sino lo conseguiste en elcamino mismo.

Vaciar nuestra mente, es como tener un vaso vacío, podrá entrar todo en él, podrás captar y disfrutar de lo que hay en el momento, si vas por la vida con el vaso lleno, no habrá posibilidad de que entre algo nuevo, sencillamente no hay espacio.

No confies a primera vista lo que tus ojos le comunican a tu cerebro, podrías estar frente a una situación llena de dicha, pero no entrará a menos que lo vacies en este momento y te dispongas a recibir lo que viene.

Dafne

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